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VISIÓN EDITORIAL

Camino a mi oficina

Pofr: Stibaliz RuizUrquijo

25 de enero del 2021

Venía camino a mi oficina, con música, obviamente, y a lo lejos comencé a ver el Parque Plaza Sésamo, me puse a recordar las diez mil veces que fui, todo lo que me divertí, todo lo que viví ahí… y eso desencadenó que a mi cabeza llegara, creo, todo lo que se extraña de nuestra “vida pasada”, porque es bien sabido, que no podremos regresar al pasado, y tendremos que vivir una nueva realidad.

Pensaba ¡quiero bailar! ¿Cuándo volveremos a tener una fiesta, con música, risas, abrazos…? ¿Cuándo volveré a abrazar? Comencé a darme cuenta – aunque ya lo había pensado – pero intentaba dejarlo en el último de mis pensamientos, que extraño muchísimo y que ahora valoro más todo lo que vivíamos y que por una cosa u otra, no alcanzábamos a disfrutar como debió haber sido, o no queríamos, o estábamos cansados del día a día, no sé.

Éramos tan libres, tomábamos un avión y nos íbamos a la playa, sin miedos, sin condiciones, sin tapabocas, sólo con las ganas enormes de abrazar al mar, entrábamos al cine con singular alegría, bailábamos, nos abrazábamos, hacíamos cosas, que ahora son peligrosísimas para nosotros. ¿Cuándo nos imaginamos que darnos un abrazo podríamos contraer un virus o pasarlo nosotros, cuando?

Y comprendo a la perfección la situación, y trato de no desesperar, leo, estudio, analizo, trabajo en mí para no caer en la desesperación, muero por abrazar a mis amigos, pero los amo tanto, que mejor ni siquiera los veo.

Y si, probablemente no volveremos a esa vida libre que tuvimos hace un año… pero si, si creo que podemos volver a una vida más tranquila, sin tanto miedo, sin pánico, sin incertidumbre, pero para que esto pase, nos falta tanta conciencia, tanta lógica, tantas ganas de salir adelante.

Y lo digo y lo sostengo, muchas, muchas personas siguen sin tomar sus precauciones, las cifras son rojas, los casos aumentan, yo me pregunto; ¿esa gente está muy a gusto viviendo con esta trágica vida? ¿No piensan en lo bien que les caería un abrazo? (aunque muy seguro ellos anden abrazando a medio mundo, en fiestas, en las posadas que sólo causaron un descontrol increíblemente devastador), lo peor, ¿no extrañan a su familia? ¿No tienen una familiar o conocido luchando por su vida? Porque si pasa todo esto por su cabeza y sigue saliendo, y sigue sin tomar las precauciones debidas, si no usa cubre bocas, no se lava las manos, si sigue así, tenemos un problemón como sociedad… increíblemente enorme.

Aunque estos días no han sido alentadores, tengo mucha fe, trato de no caer en pánico, trato de leer no sólo del covid, pero hoy me fue imposible, molestarme porque extraño mucho mi parte social, y me molesta que muchos que nos cuidamos de todas las formas habidas y por haber, haya gente que le vale un cacahuate, si no piensa en el mismo, mucho menos pensará que no está cuidando a su familia, a su comunidad, a nosotros.

Estoy entre nostálgica, enojada, pero con fe, de que si, si podemos poner más de nuestra parte para que sumemos esfuerzos, y nos ayudemos a nosotros mismos, al menos, a vivir en paz.

Creo que todo esto salió porque ayer cumplió años mi hermano, cumple 35, y siempre, desde chavito, sin necesidad de invitar a la “fiesta” llegaban sus amigos a casa, para darle un abrazo, sin saber si había fiesta o no, ellos llegaban a abrazarlo por sus años cumplidos, todos esperábamos con ansias el “TortaFest”… manito, yo me conformo con que cumplas 35 años, sano y salvo, ya tendremos tiempo para recibir todas esas muestras INCREÍBLES que recibes en tu cumpleaños. Creo que el mejor regalo que pudiste recibir, fue apagar tus velas con Papá y Mamá contigo.

Obvio, sobra decirlo, este editorial, este escrito, este día va dedicado a mi hermano, Jorge.

 

ruiz.urquijoopinion@gmail.com

 

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