Mié, 12, mayo, 2021
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EN LA OPINIÓN DE…

Por: Belduque

No importan todas las opiniones

Varias personas, evidentemente, algo incultas e ignorantes acusaban a Joe Biden de ser «socialista», pero en solo unos cuantos días ha demostrado todo lo contrario, de hecho ha dado claros indicios de ser un liberal. Es lo que pasa cuando se “opina” basándose en los falsos rumores promovidos por neo-fascistas populistas, que piensan que todos gritan igual que ellos. 


El mundo del internet, las redes sociales y en distintos medios de comunicación están siendo invadidos, contaminados, por unos personajes que se han abocado a alzar la voz, y “hablar fuerte” de muchos temas de actualidad, aunque siendo realistas y objetivos, deberían de quedarse callados.

Distintos programas de televisión, radio y en páginas de internet, han servido de plataforma de lanzamiento de varios individuos que, en lugar de hacer un uso digno de los medios para ejercer su libertad de expresión con honor y dignidad, los aprovechan para proferir ideas falsas, e incluso algunas que pueden llegar a considerar peligrosas, y lo hacen sin miramientos pues según ellos tienen toda la libertad de hacerlo; pero se les olvida que si afirman algo, tienen que hacerse responsable de ello.

Algunos charlatanes han usado los medios para hacer pronósticos de terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, o anunciar supuestas conspiraciones mundiales “secretas”, incluso hay quienes han anunciado “cambios dimensionales”, invasiones extraterrestres y hasta promover ideas de odio o xenofóbicas basándose en sus creencias o en sus sueños. Ideas que, para ellos, son totalmente incuestionables e irrefutables, aunque la realidad nos muestre todo lo contrario. 


Para colmo, el establishment de los «revolucionarios anónimos de celular» quieren imponer a la fuerza su mainstream sobre los demás, sin permitir ningún cuestionamiento, y para colmo, acosan y hostigan a todo el que ponga en duda sus “postulados”. 


Pero recordemos que el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, dedicado a la libertad de pensamiento y de expresión, señala que el ejercicio de ese derecho no puede estar sujeto a previa censura, pero sí a «responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley», esto para asegurar el respeto a los derechos o la reputación de los demás y a la protección de la seguridad nacional, el orden público, la salud y la moral pública.

La libertad de expresión es para comunicar y servir a los demás, no es para promover desinformación, bulos (noticias falsas malintencionadas), o ideologías de odio, mucho menos para cumplir caprichos de autonombrados líderes con problemas mentales. Tienes derecho a expresarte, sí, pero no a pasar por encima de los demás para lograrlo. Tú libertad de expresión termina donde comienzan los derechos y la dignidad de los demás.

No es correcto el utilizar los medios de comunicación o las redes sociales sólo para estar despotricando y defenestrando a los que no obedecen ciegamente tus ideales, o señalar para ser atacados a quienes ponen en duda y cuestionan tus opiniones o puntos de vista. No importa si eres alcalde, gobernador o un presidente, no tienes derecho a hacerlo, y mucho menos, pues su función es servir a los demás. 


Como lo dijo el filósofo Séneca: “Valora las opiniones, no las cuentes”. Aunque muchos alaben y sigan a estos “líderes”, sus puntos de vista u opiniones no valen nada, pues sus argumentos no están sustentados en la realidad, sino que se basan en sus “otros datos”, “verdades” a medias o inventadas por ellos mismos.

Tenemos que dejar muy claro algo, los incultos e ignorantes, aunque sean muchos y hablen mucho, no dejan de ser incultos e ignorantes; o como dijo el religioso escritor Benito Jerónimo Feijoo: “El valor de las opiniones se ha de computar por el peso, no por el número de las almas. Los ignorantes, por ser muchos, no dejan de ser ignorantes. ¿Qué acierto, pues, se puede esperar de sus resoluciones?”. Caeríamos en una oclocracia, o en una idiocracia, aunque muchos dicen que ya estamos viendo los primeros síntomas de eso.  

¿Cuáles son las características para darle valor a una opinión? Para poder tomar en cuenta una opinión, debemos tener en cuenta el conocimiento probado de la persona que la expresa, y cómo la expresa. El valor de la opinión lo otorga la certeza, veracidad y sustentabilidad de lo expresado. O cómo dirían otros, que pueda ser verificado. 


Debe de ser constatable lo que se dice, y de ser cierto, lo correcto es aceptarlo, de lo contrario el que sale perdiendo es quien no quiere reconocerlo. Como dijo el filósofo Sócrates: “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”.

A esos fanáticos seguidores de la mistificación y de las ideologías de odio, les quisiera preguntar ¿dónde quedó su facultad de ser entes inquisitivos? ¿Por qué buscan deshumanizar a los que cuestionamos a esos individuos que sólo profesan falsedades?

Todos deberíamos aplicar lo que el filósofo Sócrates dijo una vez: «Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, no merece ser conocido por nadie, sepultémoslo en el olvido». Un debate no se gana con posverdad, se gana cuando todos entran en razón.
Los que realmente saben demasiado, no lo dicen, lo demuestran. O como dicen por ahí «si no sabes, no opines».

Ahí se los dejo de tarea.

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