Vie, 26, febrero, 2021
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Por: Stibaliz RuizUrquijo

21 de diciembre del 2020

Hace 25 años partió un personaje icónico de Nuevo León, un personaje que fuera de serie, tenía tantas ocurrencias, la gente desbordaba el estudio para poder estar en vivo en el programa, tenía contrataciones para escuelas, cumpleaños, día de la secretaria, show de adultos, era algo sin precedentes. Siempre me he preguntado, ¿a qué hora descansaba?

Sí, estoy hablando del gran Betin, ese payaso con voz ronca, que tenía tantas ocurrencias, ¡frases célebres! Que hasta el día de hoy las sigo escuchando y me hacen sonreír, ¿quién no recuerda?: ¡lo que se cae se queda! ¿pooooorque llora el niño Mamá? ¡Saludos a mi hermana la Gorda! Creo que fue un personaje irrepetible, único. Me toco en varias ocasiones ver su programa en vivo, aún puedo sentir esa vibra increíble que recibía del público, las llamadas que recibía, fotos, fotos y más fotos! Qué maravilla.

Todo el mundo escucha New York con Frank Sinatra, Nosotros de la Orquesta Aragón, Guadalajara con el Mariachi Vargas de Tecatitlán y automático viene a la mente, Betin. Era el típico payaso muy generoso, él siempre quería que el público que estuviera en el programa alcanzara de todos los premios, paletas gigantes de la Imperial, galletas Gamesa, Barrilitos, Fritos Encantos, hasta llegó a regalar cajas de frutas, cuando no hubo ningún patrocinador. Él siempre quería ver a la gente feliz y con las manos llenas.

Creo que por eso cuando hablan de él me da la sensación que nunca se fue, que ayer fue el programa a las 5 de la tarde y la gente está hablando normal, como si no tuviera 29 años fuera del aire. Es algo muy impresionante y muy conmovedor.

Tuve el honor de llamarlo Tío, si Humberto Javier Ruiz Guevara, Betin, es mi tío, y fuera del personaje, fue el tío más amoroso, siempre al pendiente de todos, un hermano como pocos, un Papá excepcional. Todos queríamos salir con él, pasar la tarde con él, ir a su casa ¡era un agasajo! ¡Que navidades tan magníficas me regalaste!

El día que se fue, fue un golpe tan duro, que siento aún, que me sigue faltando un pedazo de mí, las muestras de cariño no cesaron, fue impresionante ese momento, dónde te das cuenta y mides, dónde estaba parado. Es mucha nostalgia recordarlo, hablar de él, escribir de él… aún escucho New York y no me aguanto las ganas de llorar, ahora es un llanto de que lo extraño, el tiempo (muy lento) va curando las heridas. Veo su fotografía y le sigo guiñando un ojo como siempre lo hacíamos.

Toda la familia y una servidora, estamos tan emocionados con tantas y tantas muestras de cariño que recibimos, comentarios, mensajes, leer en las redes ¿y cuál era su nombre real? ¿Ya murió? ¡Yo fui al programa! ¡Tengo una foto con él! Eso nos llena el alma. Nuestro agradecimiento eterno para todos y cada uno que lo recuerdan con amor y que aún después de 25 años, sigue sacando sonrisas.

Hoy hace 25 años me despedí de entre tantas, mi persona favorita, es durísimo cuando se va alguien tan especial, pero en realidad me da mucha fuerza, saber que no lo olvidan.

Dicen que una persona muere cuando es olvidada, no es tu caso…

En memoria de Humberto Javier Ruiz Guevara “Betin”.

 

ruiz.urquijoopinion@gmail.com

 

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